Convertir los Payuelos en el eje de una gran industria agroalimentaria es el objetivo último del convenio marco que firmaron ayer la Comunidad de Regantes y Laboratorios Agrovet, un acuerdo adoptado de cara al próximo desarrollo de las 32.915 hectáreas de las áreas Centro y Cea, y que apuesta por la diversificación de cultivos para sacar el máximo rendimiento a las 72.000 hectáreas que conforman la zona agraria, 39.000 de ellas de regadío.

«Queremos crear una zona de regadío referente en España y en Europa», aseguró ayer el presidente de la Comunidad de Regantes de Payuelos, Jorge Álvarez Gago, para quien lo más importante es «lograr la industrialización de la comarca», un ambicioso proyecto que tiene su punto de mira en las explotaciones familiares, con fincas de entre 10 y 30 hectáreas «que ofrezcan rentas dignas para mantener una familia».

El punto clave será convencer a los agricultores propietarios de las parcelas de las ventajas que ofrece la horticultura, con la producción de hortalizas y verduras que ofrecerán un mayor valor añadido a las tierras de una comarca que tiene tantas posibilidades como La Rioja o Navarra y que puede atraer a plantas transformadoras. De ello está convencido el director gerente de Agrovet, Pablo Flórez, quien desgrana los grandes retos que ampara el convenio marco, como «transformar la mentalidad de los agricultores que van a cambiar de secano a regadío y que ahora tienen que amortizar». Para ello, la compañía ofrecerá cursos de formación, en los que les acercarán las posibilidades de los nuevos cultivos y «entender la agricultura como una empresa, jugando con las nuevas tecnologías».

Además, Agrovet proyecta ejercer de nexo de unión entre la comarca y las casas de fertilizantes y semillas, con el fin de introducir cultivos de forma programada. De ellos, Flórez destaca la alubia, bajo denominación de origen, que ya ha demostrado ser «muy rentable y productiva» en las pruebas realizadas por los laboratorios. Además, Agrovet también impulsará el cultivo de espinacas y guisantes, productos que podrían ir dirigidos a las empresas de ultracongelados.

Tomate de Mansilla

Las especiales características del suelo también le convierten en óptimo para el cultivo del tomate de Mansilla, una variedad que está investigando actualmente Agrovet para mejorar su perdurabilidad y la productividad de la planta. Su explotación en la zona podría conllevar la instalación de industria de transformación. «Trabajaré para verlo», asevera el director gerente del laboratorio quien también ve en el horizonte la posibilidad de recuperar el lúpulo para la comarca, si se cumplen las expectativas apuntadas por la multinacional Hopsteiner, futura propietaria de la Sociedad de Española de Fomento del Lúpulo (SAEFL), de aumentar las hectáreas de este cultivo.

La colaboración entre ambas entidades planea conseguir que la transformación y la comercialización de los productos se hagan en la propia comarca. Pretenden atraer a la industrias agroalimentarias foráneas y apoyar a las autóctonas y fomentar, además, el cooperativismo en la zona. La diversificación es imprescindible para el desarrollo de estas tierras, tanto en secano como en regadío, con el fin de «evitar saturaciones puntuales de los mercados y la dependencia de pocos compradores». El convenio, sellado ayer en las instalaciones de Agrovet en Mansilla Mayor, recalca que la horticultura necesita muchas horas de trabajo y es, en consecuencia, «la que mejor ayuda a fijar mano de obra joven y femenina, una de las mayores prioridades del sureste de León para frenar y revertir la despoblación sufrida».

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